Nada más lindo que escuchar unas cuantas canciones acústicas y expresar todo el dolor que hay en mi.
Hola.
Estoy mal. Mal. Extremadamente mal. Pienso abrir mi corazón, cosa que no hago desde el momento en que me confesaste todo... Lo recuerdo perfectamente. Recuerdo tu cara de placer al decírmelo, y también de odio y bronca por la discusión ilógica que estábamos teniendo (una más de las muchas que hemos tenido). A lo que iba es que voy a abrir mi corazón simplemente en esta red social, dando golpesitos a las teclas para formar oraciones...
*tack* *tack* *tack* *saca todas las capas que protegen su corazón*
Ay Damián! Si supieras cuanto te extraño y te necesito. Si supieras cuantas veces tu nombre pasa por mi mente, no interesa que después de él vengan insultos o algunas que otras lindas palabras, seguís en mi mente. ¿Y cómo sacarte de ahí? Si estás desde hace años implantado, tanto en ese lugar, como en mi vida, como en mi alma, mi corazón...
Hay momentos en lo que siento eso, lo que acabo de describirte.
Siento eso que me guardo para algún día volver a sacarlo.
Pero ahora no.
Estoy llena de dolor, de bronca, de odio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario